La ruta del ébola comienza en nuestros coches

Aseguran los empresarios y los gobiernos del “primer mundo” (aquellos que se creen más civilizados), que son los pobres habitantes del que definieron estas mismas personas como “tercer mundo”, debido a sus escasos métodos profilácticos, sanitarios o higiénicos, los culpables de la expansión de las enfermedades y pandemias; sin embargo, el problema radica más cerca de lo que realmente creemos: la explotación industrial.

La explotación económica de terrenos sin tener en cuenta el impacto ambiental, provoca graves consecuencias, no sólo para la población del lugar, sino también para proliferación de enfermedades, especies invasoras y la desaparición de muchas otras. En un mundo en el que manda el todopoderoso dinero, la acumulación de riquezas pisa encima de todo, sin tener en cuenta que esos mismos responsables de la explotación también viven en el mundo, y que los problemas que consideran ajenos siempre acaban repercutiendo en ellos mismos.

 

Hilda Fernández Rodríguez

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