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Relexión ¿Fin del capitalismo? (Jose Luis Sampedro)

Jose Luis Sampedro, economista dedicado a problemas del desarrollo de la vida, dice que el sistema de vida occidental se acaba. “Si no se para por la razón, se parará por la catástrofe”, o lo que es lo mismo, si las personas no cambian sus comportamientos de consumo masivos, será la propia naturaleza la que se agote. Pues la humanidad consume aquellos recursos que les ofrece la naturaleza sin control o destrozando dichas fuentes, las cuales muchas de ellas son no renovables, por lo que no se regeneran, lo que conlleva a un agotamiento de estas.

Se hacen muchos productos electrónicos, móviles, televisores, ordenadores, ropa, etc.  y en realidad existe un inmovilismo tecnológico tremendo, ya que a las grandes empresas no les conviene avanzar,(nos venden lo mismo pero con diferente nombre y diseño) no quieren un aparato que funcione toda la vida, hay que vender, hay que fabricar, nos crean necesidades y esto, conlleva a que las personas compren y compren y vuelvan a comprar. En parte es normal esta práctica, por qué seamos realistas, compensa más, en la mayoría de los casos,  comprarte un aparato nuevo que lo que te costaría arreglar el que se te ha estropeado. Además esos aparatos vienen con fecha de caducidad, lo que se conoce como la obsolescencia programada.

Estos factores unidos al hecho de que cada vez la poblacion mundial aumenta (debido a que la esperanza de vida aumenta, no a que haya más nacimientos), que contaminamos nuestro medio ambiente y que explotamos los recursos,  hace que éstos se estén agotando a una velocidad pasmosa, y si no hacemos nada para remediarlo, sufriremos las consecuencias de nuestras propias carnes.

 

Nerea Graciela Lemos Abri

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Reflexión ¿Fin del capitalismo? (entrevista Jose Luis Sampedro)

Todo sistema asciende, se transforma y se quiebra: es inevitable. El modo de vida occidental se acaba. El capitalismo es ya insostenible, no basta ahora con reformarlo, pues se trata de un sistema ya quebrado y la crisis sufrida no es más que un síntoma inequívoco del derrumbe.

Por qué nadie pareció ver que el desarrollo que se estaba impulsando era imposible de mantener? Está claro que si la población se ha triplicado en el último siglo, la Tierra iba a ser incapaz de regenerar lo que se destruye. ¿Destruir un planeta finito? Menuda locura…

Parece inverosímil, pero en este aspecto ya no hay vuelta atrás. Y ahora ¿cómo lo paramos? La máquina capitalista parece no parar de engullir, insaciable, continua su avance hasta ver todo destruido. Está claro que sólo se parará de dos maneras: por la razón o por la catástrofe.

Sin embargo, este grito de auxilio no es escuchado, porque los que pueden modificarlo no quieren, y los que quieren modificarlo no pueden. La gente que toma decisiones no tiene visión suficiente para darse cuenta de lo que realmente está pasando. A ese nivel, la crisis y el desastre no preocupan a nadie.  Los líderes políticos nos engañan y los medios de comunicación, que sesgan toda información, nos mienten sobre la continuidad del sistema, permitiendo una continua alienación.

Debemos levantarnos y protestar, ¿qué mundo queremos dejar a las generaciones futuras? ¿Debemos permitir que se inviertan miles de millones de euros en rescatar bancos (responsables del derrumbe monetario) y no en combatir la precariedad sanitaria, el hambre o las catástrofes medioambientales?

 

Hilda Fernández Rodríguez

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La ruta del ébola comienza en nuestros coches.

En este articulo, varios autores y científicos de diversas universidades del mundo, hablan de la elación que existe entre las pandemias que se dan hoy en día y el sistema económico mundial, que manipila a su antojo el tipo de cultivo, recursos más explotados y en general, las vidas de las personas.

Por otro lado ,los cambios en el ecosistema de la zona, de un mosaico de pequeña agricultura familiar y biodiversidad, a un uniforme y pobre monocultivo, son los que han favorecido la trasmisión del virus de la fauna portadora a las personas, sobre todo este tipo de monocultivos de palma aceitera o palma africana, y que atraen especialmente a los murciélagos frugívoros del bosque, anfitriones privilegiados del virus, que después pueden transmitirlo a las personas a través de sus orines, excrementos o saliva. Lo que habría que reflexionar y denunciar es por qué empresas estatales o extranjeras están apropiándose de estas tierras muchas veces acompañada de intervenciones del ejército o de la policía para frenar la resistencia de la gente en un fenómeno de acaparamiento de espectaculares dimensiones, para generar cultivos de palma, y que todo ello lleve a la propagación del ébola, sin que ellos se hagan responsables y no se tome medidas, solamente cuando en Europa aparece la enfermedad.

Nerea Graciela Lemos Abril.

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Reflexión ¿Fin del capitalismo? (entrevista Jose Luis Sampedro)

“No se puede vivir sin utopías. A lo mejor la función de la utopía

reside en su fracaso para dar paso a otra mejor”. (Juan Gelman)

 

El miedo, la culpa son mecanismos empleados por el poder, para amedrentar y paralizar a la gente, para así quizás, evitar que reflexione y tome decisiones para cambiar las situaciones injustas y no seguir permitiendo el privilegio de muchos.
Pero, pese a este a20090330230122-muerte-del-capitalismofán de frenar a las personas, la historia es cambio, y aunque existan sectores de la población que no le interesan estos cambios y seguirán haciendo todo lo posible para que no sucedan, siempre cabe la esperanza. El Capitalismo está caduco, agotado y no se puede sostener.
Aludiendo a ese afán por mantener un sistema económico insostenible e injusto e intentarlo perpetuar, se utilizan muchos mecanismos por el propio Estado para crear ese sentimiento de culpa sobre la ciudadanía sobre la actual situación económica, además de instaurar un sistema de miedo que paraliza. Paraliza las mentes, la capacidad crítica de las personas.
Pero todo tiene su límite y la actual situación lo roza, estamos acabando con todos los recursos de la Tierra. La producción descontrolada está destruyéndolo todo. Pero nuestra conciencia está paralizada, y en las altas esferas no hay crisis ni conciencia, así que tampoco hay interés en modificar la situación.
Antes de la crisis, la sociedad estaba inmersa en una vorágine de consumo sin límites, en el llamado consumo de masas. Un consumo atroz en el que no se tenía en cuenta el impacto en el medio ambiente ni tampoco en la salud, tanto física como mental de los consumidores. Se creaban por parte de los productores además de los productos en sí mismo que se comercializan, también un conjunto de deseos que a través de la publicidad y de otros medios de comunicación se nos vendían como necesidades y se nos siguen vendiendo.
Se trata de una servidumbre moderna. Compramos cosas que nos hacen cada vez más esclavos/as del sistema. Desde los medios de comunicación, se apoya todo ese sistema de producción, alimentando las ansias de consumo y las necesidades de las personas. Mediante diferentes mecanismos, el capitalismo nos ata cada vez más y nos vuelve menos humanos.
Fuimos esclavos de un sistema financiero, engañados muchos ( casos de la preferentes) y embaucados otros tantos (hipotecados hasta arriba) ahora deshauciados.
Y cada vez, se levantan muros más grandes entre los países, dejando que se repita lo que en su día se prometió que no se volvería a repetir, un genocidio más, en este caso del pueblo sirio, y no pasa nada la “responsable Europa” y el mundo en general miran hacia otro lado.12842514_10208632775324097_161670390_o
Ojalá volviesen los aires de Mayo del 68, ojalá la Universidad sea otra vez mecha de pensamiento crítico, de revolución contra el capitalismo. Ojalá el miedo, el pasotismo, el conformismo nos abandone. ¡OJALÁ DESOBEDEZCAMOS MÁS!

 

Mª Vanesa García Villares

 

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La ruta del ébola comienza en nuestros coches

Aseguran los empresarios y los gobiernos del “primer mundo” (aquellos que se creen más civilizados), que son los pobres habitantes del que definieron estas mismas personas como “tercer mundo”, debido a sus escasos métodos profilácticos, sanitarios o higiénicos, los culpables de la expansión de las enfermedades y pandemias; sin embargo, el problema radica más cerca de lo que realmente creemos: la explotación industrial.

La explotación económica de terrenos sin tener en cuenta el impacto ambiental, provoca graves consecuencias, no sólo para la población del lugar, sino también para proliferación de enfermedades, especies invasoras y la desaparición de muchas otras. En un mundo en el que manda el todopoderoso dinero, la acumulación de riquezas pisa encima de todo, sin tener en cuenta que esos mismos responsables de la explotación también viven en el mundo, y que los problemas que consideran ajenos siempre acaban repercutiendo en ellos mismos.

 

Hilda Fernández Rodríguez

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Comentario del artículo: “La ruta del Ébola empieza en nuestros coches”

El artículo nos acerca a la tristbiodiesele realidad. La economía prevalece sobre cuestiones tan elementales como la salud.

Detrás de epidemias que acaban con millones de vidas humanas están detrás los intereses económicos enmascarados: el capital.
Si nos vamos a la raíz del asunto, de lo que se esconde detrás de enfermedades como la de las vacas locas o el Ébola, nos encontraremos con barbaridades que se producen en la industria tanto agroalimentaria como de otro tipo, por el afán de acumular riqueza.
Curiosamente, las zonas afectadas por el Ébola se encuentran rodeadas por plantaciones de palma aceitera en donde están implicados Gobiernos y grandes inversores.
Esta especie atrae a los murciélagos, portadores del virus y transmisores del mismo a través de la saliva y de los excrementos.ebola-murcielago-frugivoro-ebola-murcielago-frugivoro-6680palma2 (1)
Aunque lo ignoremos, el aceite de palma es el más consumido, por encima del de girasol y del de oliva. Produce el 80% del biocombustible. Del procesamiento de aceite crudo se obtienen dos productos: la estearina de palma y la oleína de palma.
La primera es destinada a usos industriales ; cosméticos, , detergentes , grasas lubricantes, jabones; la oleína, se utiliza como combustibles (aceite para cocinar, cremas, margarinas…).
Cada año se destruyen millones de hectáreas de selva s y bosques tropicales para el cultivo de la palma aceitera. Las personas que viven en eso lugares son obligadas a abandonar su tierra, así como los animales (especies como el orangután) que sufren esa deforestación de primera mano.clima-empresas-fosiles-2-copie-2
Es curioso como zonas tan ricas en diamantes, en hierro, en bauxita, en oro…son de los países más pobres del mundo, chocante cuanto menos, hasta que descubrimos que detrás están países como Francia, Estados Unidos, Gran Bretaña y sus intereses económicos. Conviértiendo el mundo en un lugar con personas de primera y segunda categoría, donde cuando ocurre una situación de emergencia como la de Siria con todos/todas los/las refugiados la única solución que existe en cerrar fronteras, es mirar para otro lado mientras que miles de personas pierden sus vidas.
El miedo, la ignorancia, el individualismo, el egoísmo, la acumulación…, se vuelven los mejores aliados del capitalismo en donde resulta más fácil mirar para otro lado y entretener a las personas de “primera categoría” con el fútbol o la moda para no imaginar o que hay detrás de unos tenis Nike, un croissant, muchos de los productos baratos de Ikea, el kit kat o la gasolina de uno de los tres coches familiares.

                                                                                                                                                            https://gustavoduch.wordpress.com/2014/11/24/la-ruta-del-ebola-empieza-en-nuestros-coches/

Mª Vanesa García Villares